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La industria agroalimentaria y la I+D sostenible: a la cabeza, pero con apoyo

La industria agroalimentaria y la I+D sostenible: a la cabeza, pero con apoyo

El sector ha hecho un esfuerzo notable, pero urge facilitar los medios a las empresas para que puedan invertir, mejorar su competitividad y crear valor

Los denominados dispositivos conectados, aquellos que comprenden desde los relojes y televisores inteligentes hasta los asistentes de voz o los equipos de asistencia sanitaria, forman ya parte de la vida de millones de ciudadanos. Por ello, el Instituto de Investigación Capgemini ha querido evaluar hasta qué punto son importantes para los consumidores. Con una base de más de 10.000 encuestas a ciudadanos mayores de 18 años en 13 países de Asia-Pacífico, Europa, Reino Unido y Norteamérica, el estudio revela que más de un tercio de los consumidores tiene previsto comprar más dispositivos de este tipo este año, siendo los equipos de salud y seguridad doméstica los que generarán mayores ventas.

Según la encuesta, el 67% de los consumidores considera que los productos conectados son una necesidad y el 41% afirma que les ayudan a ahorrar tiempo y les hacen sufrir menos.


Otra de las conclusiones que arroja la encuesta es que si bien los consumidores demandan cada vez más productos conectados, también esperan que las empresas de tecnología que los comercializan asuman una mayor responsabilidad en cuestiones de sostenibilidad, como los residuos electrónicos, y garanticen una mayor protección de los datos. Conectados sí porque la tecnología facilita la vida, pero con seguridad y respeto al medioambiente es la máxima más exigida.

El 68% de los consultados quiere que las organizaciones que desarrollan estos equipos garanticen que son sostenibles y exigen obtener información sobre su huella de carbono. Otra de las peticiones realizadas por la mayoría de encuestados tiene que ver con la interoperabilidad. “Abordar la facilidad de uso debería ser una prioridad para las empresas de productos conectados”, sostiene el estudio de Capgemini.

De hecho, casi dos de cada tres consumidores (65%) afirman que sería más conveniente si hubiera una interfaz única para todos los productos conectados.

En los datos relativos a España, la consultora destaca que el entretenimiento conectado (77%), los vehículos conectados (57%) y los altavoces (60%) son los productos que cuentan con el mayor número de consumidores, al igual que ocurre a nivel global (80%, 60% y 52% respectivamente). Los usuarios en España quieren reducir el tiempo que pasan frente a la pantalla (68%) y, para ello, están dispuestos a explorar dispositivos con IA siempre activos que mejoren su calidad de vida (60%).

En palabras de Nicolas Rousseau, responsable global de la oferta de productos y servicios inteligentes de Capgemini: “Los consumidores utilizan los dispositivos conectados para hacer su vida más fácil, pero pueden ser mucho más que eso. Tienen el potencial de permitir productos hiperpersonalizados”.

Desde el sector agroalimentario, consideramos que se deberían hacer esfuerzos claramente superiores en la lucha contra el cambio climático. De hecho, esta industria puede servir de ejemplo de cómo es posible mantener la eficacia y la rentabilidad y, al mismo tiempo, cumplir con criterios de innovación y sostenibilidad que ayuden a paliar sus consecuencias.

La situación resulta especialmente importante si tenemos en cuenta que este nuevo planteamiento enfocado hacia un tipo de producción más sostenible responde a un contexto al que hasta hace poco no teníamos que enfrentarnos o cuyo alcance, al menos, desconocíamos. Desde el cambio climático hasta el incremento exponencial de la población mundial, que a principios de 2023 alcanzó los 8.000 millones de personas, hoy existen tremendos retos para el sector en términos de sostenibilidad y de suministro de alimentos, teniendo en cuenta, además, la limitación de los recursos.

Ante esta recurrente situación, la industria agroalimentaria debe tener la capacidad de garantizar soluciones innovadoras para producir más con menos. De hecho, el sector está apostando decididamente por la tecnología aplicada, entre otras cosas, a la obtención de nuevas variedades de plantas y alimentos capaces de ofrecer cosechas anuales más abundantes, en climas adversos, con un menor uso de agua y de fertilizantes y con la capacidad de resistir a plagas y patógenos sin el empleo de pesticidas. Además, todo ello se está logrando mientras se mantienen los estándares de calidad adecuados a las demandas de sabor, textura y color de los alimentos exigidas por los consumidores.

Pero la evolución y revolución del campo no se limita únicamente a la innovación científica y empresarial. En las últimas décadas, la inversión que está realizando el sector en I+D supone un importante esfuerzo en recursos humanos y económicos, lo que, sin duda, está posibilitando una auténtica revolución agroalimentaria por parte de algunas empresas a nivel mundial, capaces de dedicar la tremenda cantidad de recursos necesarios para llevar a cabo esta innovación tecnológica y, cuya responsabilidad posterior, es dar acceso a los agricultores para que puedan ofrecer los beneficios de estos avances a todos los consumidores.

De esta manera, los retos de la industria agroalimentaria únicamente pueden afrontarse si se tienen en cuenta todas sus variables, tanto las económicas, como las medioambientales y humanas. La industria hace todo lo posible por garantizar una alimentación sana, sostenible, asequible y de calidad. Al mismo tiempo, nos esforzamos en seguir contribuyendo al desarrollo económico y a incentivar la generación de riqueza en las áreas rurales a través de la agricultura, como medida que puede ayudar a luchar contra el fenómeno de la despoblación en esas regiones.

Para lograr todo ello, gobiernos e instituciones deben unirse a esta revolución de un sector clave para la economía española y mundial. La administración tiene que trabajar de la mano de la industria y fomentar un desarrollo sostenible, facilitando la inversión en nuevas tecnológicas que permitan consolidar la agricultura 4.0. Se necesitan, para ello, más casos de colaboración público-privada en la que participen todos los actores implicados: empresas, administraciones, universidades y asociaciones, entre otros grupos de interés relevantes en la materia.

Nuestro sector está apostando por lo que pide y necesita la sociedad: una alimentación saludable basada en productos naturales y de calidad, capaces de generar resistencia a la nueva realidad climática que afecta a todas las regiones del mundo y, además, favoreciendo la generación de riqueza en toda la cadena de valor. Para conseguirlo, es necesario facilitar los medios a las empresas del sector, la mayoría de las cuales son pymes, para que puedan invertir, mejorar su competitividad y crear valor a través de la relación con clientes y consumidores.

Hoy en día resulta más necesario que nunca un sólido y amplio compromiso social para avanzar hacia un nuevo modelo, considerando todos los factores y protagonistas, no solo en España, sino a nivel global. Pero deben ser los representantes políticos quienes asuman su responsabilidad y aprueben las medidas legislativas necesarias para asegurar ese compromiso y que actúen con una visión transversal que ayude a toda la sociedad.

Es el momento de acelerar el progreso y el impacto del sector para afrontar los desafíos globales. Con la ayuda de todos los actores involucrados, debemos seguir trabajando por un sector agrícola innovador y al servicio de las personas, que proporcione una alimentación saludable y sostenible, como requiere el mundo en el que hoy vivimos.

Fuente: Cincodias.elpais

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